16/4/11

Mas allá de la muerte





La chica yacía tendida en una cama con varios de los aparatos e intravenosas insertadas en su cuerpo, y demás cosas que para ella no servían de absolutamente nada. Ella miraba al techo blanco desde aquella camilla en la que se encontraba, contaba cada una de las grietas mal tapadas por esa pintura blanca que más bien parecía amarillenta, por lo que ella supuso que sería el tiempo. Al poco tiempo volteo su cabeza a los medidores de signos vitales, ella sabía muy bien que le quedaba poco tiempo de existencia, pero no sabía qué hacer, más que esperar su inevitable fin.

La puerta sonó y ella esperaba que fuera de nuevo su madre, o alguna de esas enfermeras regordetas que venían cada 20min a chequear que aun no hubiera soltado mi último aliento. Pero no, la figura que apareció ante mis ojos no era ninguna regordeta, aunque no podía ver muy bien ya que su visión desde hacía semanas la tenia borrosa y empañada de lágrimas.
Era un chico, de gran altura con el cabello color negro y la piel blanca. No pudo detallar mas nada de él, solo supo que se quedo en la puerta mirándola mientras las lágrimas corrían por las mejillas de aquel chico, aunque ella no las pudiera ver, allí estaban. Al poco tiempo ella se canso de intentar descifrar quien era, incluso podria ser un sueño, un invento de que alguna persona pudiera estar en su habitación, ya había pasado anteriormente, después de estar durante 3 semanas en un hospital, todo podía pasar.

El simplemente yacía en la puerta mirando el inerte cuerpo de ella, la que alguna vez significo todo su mundo, y que aun era así, aunque intentara negarlo con todas sus fuerzas. Se acerco lo más despacio que pudo, cada paso le pesaba como si estuviera con raíces al suelo, tenía miedo de acercarse lo suficiente y que no lo reconociera, ver la viva representación de la muerte, no lo podria soportar, además temía al hecho de lo que pudiera sentir, pero aun así con ese miedo que cada vez le calaba mas los huesos y le hacía respirar entrecortadamente se siguió acercando hasta que estuvo a la altura de la camilla y pude ver como en su brazo estaban insertadas varias intravenosas, y su aspecto era pálido más, mucho más de lo usual, sus ojos estaban cerrados y su respiración era cortada y casi inaudible, y los latidos de su corazón eran maquinarias, pero ya quedaba muy poco tiempo.

El acerco su mano a la mejilla de aquella chica y ella instantáneamente abrió sus ojos, encontrándose con el azul profundo del iris de él.

Ella vio como resbalaban gotas de agua por su rostro y no pudo evitar imitarlo, ninguno de los dos emitió sonido alguno, el simplemente se tiro a los bazos de ella, cuidando no lastimar ni mover ningún aparato. Estuvieron allí por unos minutos, hasta que una enfermera entro.

-Disculpa peque... – se quedo callada al ver a la nueva presencia en la habitación. El rápidamente se levanto y se seco las lágrimas al igual que ella.
-Hola Miriam.
-Hola – dijo el chico.
-Buenas tardes. Solo vengo a lo de siempre pequeña, ya me iré.
-Muy bien, no me molesta.                                                                                     
Ella se movió rápidamente por la habitación y fijo los signos vitales y los escribió en la carpetica que había al pie de la cama, se despidió con un saludo y salió de la habitación…
-Emma…
-No digas nada – lo interrumpió bruscamente mientras escuchaba su propia respiración y calmaba su asombro, cólera y… euforia ¡EL ESTABA ALLÍ!

El chico se volteo rápidamente hacia ella y la miro atentamente, había cerrado sus ojos y su mano reposaba en su corazón, a los pocos segundos abrió sus ojos y lo miro…
-Pensé que no volvería a verte – susurro al fin después de unos segundos interminables de silencio.
-Yo… también. Pero, Stephany me contacto y me dijo… esto – dijo el apuntando su cabeza hacia mi cama. – No dude en venir a verte, y tome el primer avión para Oklahoma.
Hubo un gran silencio después de ello, pero el solo podía mirar el rostro de la chica.
-¿Qué tal nueva york? – pregunto repentinamente con la voz casi ahogada.
-Bueno… estuvo interesante… pero no lose, extrañaba mi hogar.
Una tos ahogada salió de los labios de ella dejándola sin aliento para responder. Él la mira y sintió como su corazón se iba entristeciendo, dándose cuenta de que ya no se podria hacer nada.
-¿Cuánto? – pregunto con un hilillo de voz sintiendo como cada palabra le desgarraba el alma.
- ¿Cuánto que James?
-¿Cuánto te queda? – pregunto él mientras su voz se convertía en un susurro.
-No mucho. Nose cuanto, todos aseguran que en otro mes más andaré bailando por las calles pero todos sabemos la verdad, no me queda más de 1 semana.
El silencio reino a la habitación.
-No te rindas – dijo repentinamente – no puedes, no puedes irte. – recrimino él, como hablando consigo mismo – No puedes – volvió a musitar mirándola a los ojos – No puedes.
-Pero…
-Shhhhhhhh – gruño él. – No puedes irte, todavía te queda mucho por vivir, no te has graduado de la universidad, no has viajado de este país, no has tenido hijos, no te has casado… Creo.
-No, no lo he hecho – el suspiro con alivio, pero luego recordó el hilo de su conversación – no puedes irte aun, no puedes rendirte, tienes que luchar, salir adelante – ya su voz era una melodramática suplica, que mientras más decía mas se daba cuenta de que el fin se acercaba.

El silencio reino de nuevo en la habitación mientras ella lloraba en silencio, y el ordenaba su mente y buscaba esperanza, pero no la encontraba, un repentino sonido los alerto, y los dos voltearon hacia la puerta… el timbre de la hora de finalizar las visitas.

-Debes irte. – susurro en voz baja Emma.
-Pero… - suspiro frustrado – prométeme algo.
-¿Qué?
-Prométeme que no te dejaras morir, que aunque sea tu último aliento lucharas por seguir viviendo. PROMETELO
-Yo… no lose.
-PROMETELO EMMA. – hubo una breve pausa y la chica asintió diciendo.
-Lo prometo. – los dos sonrieron y él se acerco a ella, con el fin de despedirse con un beso en su mejilla, pero a mitad del camino no pudo evitar ver sus labios, que aunque se notara que estuviera enferma y demacrada, no podía evitar sentir atracción… era algo mágico. Segundos pasaron mientras el aire se cargaba de tensión y recuerdos, ella al igual que él veía sus labios, y cuando él se acerco lo suficiente para poder decidirse, no pudo seguir adelante, no quería ilusionarse, no quería volver al pasado… Así que dirigió sus labios a la frente de ella y la beso.

Se levanto y cuando sus dedos rozaron del domo de la puerta ella dijo.

-James…
-¿Si?
-Te extrañe…
-Y yo a ti.

Seguidamente salió de la habitación y las lagrimas acudieron pronto a ambos rostros, el se perdió en la soledad de la tarde, y ella cerro sus ojos y se perdió en la oscuridad de su mente.

***

Los días transcurrieron despacio pero él no pudo volver a visitarla hasta 3 días después ya que se tenía que instalar y los días, que para ella pasaron lentos, tediosos y dolorosos, para el pasaron rápido y con dificultad,  lo que él no sabía es que desde su visita, ella luchaba porque sus días no acabaran, porque aun pudiera volver a un día en el que pudiera moverse y volver a ser ella. Pero, eso no sucedía, lo único que lograba era que sus fuerzas se agotaran, porque su empeño por volver a ser la misma, la hizo querer levantarse, caminar, bailar, cantar… pero eso solo acelero las arenas del reloj, y cada día sus fuerzas decaían mucho más y ya no se estimaba a un mes de vida, ni dos semanas, ya no se sabía cuánto más resistiría.
Ella sentía por las noches como la vida se escapaba de sus dedos, como las fuerzas iban siendo cada vez menos hasta llegar a ser nulas, como sus ganas de vivir se extinguían, y su dolor le recorría todo su cuerpo con fuertes punzadas. La anestesia siguió a ello, y pronto ella supo que solo quedaban horas.


Ese mismo día, a las 2:30 vino a visitarla, la razón de su lucha, al entrar a la habitación, su mundo se vino abajo.
-¡Emma! – grito rápidamente aproximándose con rapidez a su lado. Los latidos de la chica eran lentos y su respiración cansada.
-Hola – respondió en un hilillo de voz.
-Por favor dime que estas bien… por favor…
-No te quiero mentir.
-No te dejes Emma, no te rindas, por amor de Dios, no lo hagas.
-Ya no hay tiempo James. Todo acabo
Con estas simples palabras la respiración y los latidos de él incrementaron en un 99.9% y las lagrimas empezaron a desbordarse sin control por las mejillas de él.
-No llores. Por favor – pidió ella mirando atentamente a su acompañante.
-Emma… yo… - bajo la mirada, no sabía que decir ni como decirlo, su mundo siempre y para siempre seria ella, pero… ahora… el silencio estuvo por minutos en la habitación hasta que ella empezó a sentir como se acababa y como su corazón daba los últimos latidos.
-James – el subió la mirada y la vio – Yo… Te ame, te amo, y te amare por el resto de mi existencia, por siempre – dijo y una sonrisa leve y momentánea, con lo último que le quedaba se formo en su rostro, pero no duro nada y su voz se fue apagando hasta que ya no se escucho nada, el tomo su mano y dijo…
-Yo… yo… - pero ella ya había cerrado sus ojos, y su corazón se había paralizado, su respiración, pronto desapareció – No, no, no ¡POR FAVOR ABRE TUS OJOS! ¡POR FAVOR! ¡NO TE VALLAS! ¡POR FAVOR! – grito mientras lloraba histéricamente, tomo su mano y recostó su cabeza en el pequeño espacio de la cama. – Por favor.
Estuvo tendido hay por minutos interminables en las que la única compañía era su llanto…
-Te ame, te amo y siempre y para siempre te amare Emma. Nunca jamás saldrás de mi mente y jamás te cambiare por nadie, siempre será mi princesa. – dijo él mientras lloraba. – Te amo.


***


Todos yacían de vestidos de luto alrededor de la tumba de Emma Ryans, cada quien con su mejor cara de tragedia y escuchando mientras el padre hablaba, y el ataúd se iba sumergiendo en la tierra y se iba cubriendo de tierra, la lapida fue dejada y todos lloraban inconsolablemente, excepto James, que solo miraba y sentía como todo en su vida carecía de significado.

Mientras tanto una presencia especial, veía como todas las personas que amaban no paraban de llorar y niños, adolescentes y adultos intercambiaban palabras de apoyo. Ella miraba como todos sus seres queridos lloraban su perdida, y al acercarse a alguno de ellos e intentar hablarle, no se escucho absolutamente nada… Ella intento tocarle el hombro a su pequeña hermana que simplemente la atravesó… No sabía qué hacer, todos estaban absolutamente mal y ella no lo podía evitar, porque mientras más se acercaba a su familia, su madre, su padre, su hermana y hermano, sus tíos, su mejor amiga, todos lloraban sin consolación, y a ella le partía el alma en dos.

-¿Qué está pasando mama? – se acerco en un último intento entonces, el sacerdote hablo.
-Aquí yacerá el cuerpo de Emma Ryans y por la gloria de dios y su divino poder le pedimos que haya amparado a esta hija en su santo cielo.
-¿Qué? ¿Yo? Pero… - los últimos sucesos volvieron a su mente. La muerte, la promesa… Ella jamás se querría capaz de ver su propio funeral, pero así era, veía los rostros dolidos y demacrados, pero uno en especial que no pudo dejar de mirar hasta que la última de las personas que se encontraban en el cementerio se fue, dejándolos solos a ambos. El solamente veía la lapida y las lagrimas se arremolinaban en sus mejillas, y ella se acerco.
-¿Por qué? ¿Por qué Emma? – Lloriqueo mientras sus piernas temblaban y caía al suelo de rodillas - ¿Por qué te fuiste? – Lloro sin detenerse – Te amo… te amo por el divino señor – grito mientras su cabeza chocaba con poca intensidad contra la lapida, y empezó a musitar cosas ininteligibles, ella lo vio y al poco tiempo se arrodillo a su lado y coloco su mano en su espalda, intentando por todos los medios consolarlo. Pero sabía que él no la sentiría y eso hizo que ella también rodara por su mejilla lágrimas de dolor y frustración.

El sintió algo, un cosquilleo pero no pudo percibir nada mas, y continuo allí, postrado ante la lapida llorando y ella continuo allí por todos los medios posibles que no llorara, decirle que ella estaría allí para siempre, que lo cuidaría y protegería, que lo amaba y lo amaría por el resto de su existencia, pero no le oía…

-No llores por favor… Por favor – pidió ella a su oído, pero él no la oía. – Te amo, yo te protegeré, pero por favor no llores, aquí estoy, a tu lado, siempre lo estaré, jamás me iré, ¡DATE CUENTA! ¡Por amor de Dios date cuenta de que estoy aquí! ¿No lo sientes?
El no escucho nada, pero si sintió una brisa en su rostro y sus lágrimas pararon mientras subía la mirada, y veía a su alrededor. Ella se dio cuenta y siguió hablándole, pero solamente tenía algo que decirle.

-Estoy aquí y te amo. Estoy aquí… ¡Y te amo! ¡ESTOY AQUÍ Y TE AMO! – grito mientras le golpeaba la espalda intentando que se diera cuenta por fin. Pero el no pudo entender nada.
Pasaron horas y horas intentando que él la entendiera pera jamás sucedió, hasta que por fin fue hora de que él se fuera, ella lo siguió, a mitad del camino se devolvió y miro directamente a donde se encontraba ella, su tumba y le dijo.

-Emma, donde quiera que estés, sé que me oyes, Te amo. – ella sonrió mientras se acercaba a él y tomaba su mano. El sintió un repentino frió en su mano, pero para el no fue algo que asustara si no una respuesta de que ella estaba allí.

Los dos sabían que este solo era el inicio de algo que ambos desconocían, pero algo que a él le quedaba claro, ella estaba a su lado y los dos sabían que su amor había durado y duraría a pesar de la muerte.



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Pues, no me pregunten que es PORQUE NO LO SE... pero bueno, uds me dicen si quieren que la siga la paro, la dejo como viñeta. nose como prefieran
SUS COMENTS por favor ): 
Gracias
Chaii<3

2 comentarios:

Luz.. dijo...

hermosa la historia... siguela esta muy bella .... no importa donde la pongas solo siguela... si???
publica pronto...
besoss

Liz dijo...

ME LLEGO AL CORAZON! te lo juro! estuvo dvina en todos los sentidos posibles! yo si quiero que la continues! que la acabes y que haya segunda temporada jajajaj
pero mi pregunta es... que pasa con mi otra mitad? la acabaras o te daras un respiro de esa novela?
bueno sea la decision que tomes estoy segura que sera la mejor para el blog =)
espero que publiques pronto
te quiero ♥
bye